La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir a su elaboración, personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos, ya sea que proteja o que sancione -del Artículo 6 de la Declaración de los derechos del hombre y el ciudadano, Francia, 26 de Agosto de 1789.
No es casual introducir a quienes quieran conocer Praevia Lege a partir del sexto articulo de la “Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano”, que determina la naturaleza del ciudadano como creador en ultima instancia, de los elementos constitutivos de su propio pacto o contrato social, las leyes. La Declaración es una imagen de un momento de la historia, donde los hombres decidieron recuperar su común patrimonio, ante el uso oprobioso que hacían de el los tiranos y déspotas. Ese articulo, también consagra el no menos importante principio de igualdad ante la ley, mucho mas explicito en el articulo primero de la Declaración, que establece que toda distinción social solo debe hacerse sobre la base de la utilidad publica. Quienes creamos este proyecto, tenemos la convicción de que la mayor utilidad publica, es la desacralización de ciertos roles, y la relegitimación del contrato social a partir de la inclusión creativa de una mayor variedad de propuestas, la reapropiación del escenario político por parte de los ciudadanos, que a través de la intervención critica, y el debate publico, relegitimen el valor de la ley como ordenador social.
Dice Jaime Pérez Alonso, en su articulo “La ley, el ciudadano y la República”:
“(…) cuando se rebasan los alcances naturales de una Ley, (…) el lógico resultado es que el espíritu mismo de la colectividad, se desquebraja, amenazando con desunir los vínculos que ataban a los ciudadanos en el ámbito moral de lo colectivo. De ahí que preservar el correcto funcionamiento de las leyes dentro del concepto democrático y republicano, es la obligación más grande y urgente de los ciudadanos en su incansable devenir político. De lo contrario, cuando la autoridad, a través de sus máximos exponentes, caen en el soborno y el chantaje, (…), éste marca el inicio de la degradación de la naturaleza original de la República.
Sobre el legislador y la ley: “Es tanta la importancia de su función en la creación, preservación y aplicación de la Ley que podríamos afirmar, sin ningún temor a equivocarnos, que, sin el Legislador, no puede existir la institucionalidad y, en consecuencia, tampoco el concepto y la viabilidad de una República. Sin la Ley solamente existe el caos, en ese precario equilibrio que colinda con el desastre.
Podríamos también afirmar, entonces, en el terreno individual, que el mal legislador o funcionario corrupto, va inclinando el termómetro de la conciencia nacional hacia la desobediencia civil y a la anarquía, al ir fomentando la progresiva relajación de esos lazos éticos que, mediante un sano ordenamiento jurídico, mantenían, armónico y solidario, el organismo social. De ahí que el abominable crimen cometido por ese legislador pertenezca a la categoría capital de lesa patria, por cuanto ese tipo de conducta criminal afecta a todo un conglomerado nacional.”
De esto, tristemente, conocemos en Argentina. Es por eso que la respuesta que urge, solo puede provenir desde la ciudadanía y para la ciudadanía, una respuesta que consolide la refundación de la republica, sobre la base de reglas hechas por todos. Sino, estaremos condenados a la continuación de la comedia, en el triste papel de espectadores. La esperanza que nos queda, es que lo atroz de lo que vemos, sacuda esa capacidad de significar el contenido de lo contemplado.
De hecho por esto, Praevia Lege es un espacio de formación e intervención, de estudio de problemáticas sociales, de divulgación de la técnica legislativa, y de elaboración conjunta e integral de soluciones, desde el enfoque eminentemente practico de la elaboración de normas, que aborden las soluciones desde la perspectiva mas importante: la de las personas que vivimos en esta realidad. Pero no solo eso, sino sobretodo, teniendo en vista la constitución de una herramienta para la reconstrucción de esos lazos éticos que menciona Pérez Alonso.
Por eso, Praevia Lege no es simplemente un espacio de divulgación de técnica legislativa y elaboración de proyectos, sino que es un espacio donde la investigación, la criticidad y la integración de perspectivas múltiples adquieren una relevancia, no meramente metodologica, sino profundamente teleológica, de finalidad.
Porque es en la forma en la que esta articulado el trabajo, donde se advierte la profundidad de la propuesta, que invita a reestablecer no solo los vínculos de los ciudadanos individuales con la vida institucional y publica de su país, de su provincia o municipio, sino a reestablecer los vínculos entre si, para abordar las cuestiones comunes, desde la aproximación conjunta de varios ciudadanos, con una visión de integralidad en la elaboración de la propuesta.
Se trata de vincular de otro modo a los ciudadanos con las instituciones que le dan entidad y densidad cívica a la vida social. No es este un espacio que distribuye cualquier conocimiento, sino uno de aquellos que es esencial para la articulación de una comunidad en una Republica. Un conocimiento que de mínima debe ser esencialmente democratizado, y que aspiramos que sea compartido y armónicamente aplicado.
Nos gustaría finalizar esta presentación con una reflexión del sentido histórico, que adquiere la recuperación del protagonismo en nuestros propios conflictos y necesidades.
Como personas intuimos múltiples contradicciones y sentimos diferentes contrasentidos entre lo que debería ser y lo que de hecho, parece que nos vemos abocados a aceptar como inamovible. Constatamos la estrecha interdependencia entre situaciones de atropello cívico, atropello ecológico, agresiones culturales y discriminaciones económicas, que no pocas veces se concentran como una múltiple fragilidad, estigmatizando a amplias poblaciones; pues en definitiva supone atentar al medio vital, natural y social que necesitamos para desarrollar el conjunto de capacidades (Savater, 1998).
Esto que nos atenta, de forma mas o menos explicita en múltiples relaciones cotidianas, acaba cuestionando razones vitales centrales, tales como ¿Qué relaciones me dan bienestar? ¿Qué situaciones de conflicto precisan de un tratamiento activo para promover vida? ¿Qué potencialidades pudieran emerger si se posibilita otro tipo de mediación (entre yo y mi entorno, por ejemplo)?
Hoy el sujeto esta en crisis, esencialmente porque empieza a resultarle antinatural y conflictivo, el discurso que el poder ha construido sobre el sujeto, sobre sus posibilidades de intervención y la naturaleza de su existencia. Viéndose a si mismo en la generalidad de su imposibilidad de hacer, de una existencia aleatoria de “hoja en el viento”, no encuentra en su individualidad, salida entre su “nadez” y su necesidad de que “no lo lleven puesto”. Estamos en crisis porque hemos empezado a comprender, que es la acción o la nada, y que la única acción eficaz, es la acción común y enfocada hacia las cuestiones neurálgicas que configuran el poder y el orden social.
Encontrarnos un sentido, es nada menos que reconocer nuestra naturaleza en nuestro devenir. Se trata, con dicha acción, de regenerar ese espacio privilegiado de vinculación social y de hacer de el un sujeto de la reconstrucción y potenciación de los entornos naturales, sociales y culturales que le posibilitan la vida.
Es, por tanto, la lectura articulada de las relaciones socioculturales y vitales, las que han de servir de contenido crítico, para hacer de la acción educativa, una acción de sentido en la perspectiva de posibilitar mayor bienestar humano.
Este planteamiento precisa de una propuesta formativa integradora, que permita la generación de un conocimiento construido desde la acción compartida y orientado a la transformación. Ese es nuestro anhelo.
